
El próximo mes de octubre tendrá lugar en Roma el Sínodo convocado por el papa Francisco. Se trata de la fase final de un largo proceso de escucha del pueblo de Dios en las Iglesias locales y de las etapas posteriores desarrolladas por parte de las Conferencias Episcopales y Asambleas Continentales. Fruto de este trabajo, el pasado martes, 20 de junio, se presentó el instrumentum laboris (DOCUMENTO COMPLETO) , un documento de trabajo para el discernimiento de los participantes de la etapa de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo. No es un resumen del camino recorrido hasta ahora, sino el resultado de lo aprendido sobre la naturaleza de la Iglesia sinodal. El documento consta de un texto y quince fichas de trabajo. Juntas reúnen las claves del camino sinodal llevado a cabo hasta ahora.
Una consulta al pueblo de Dios en el rango local fue el punto de partida de este documento. Posteriormente, las diócesis recogieron las conclusiones y las enviaron a las Conferencias Episcopales o Sínodos de las Iglesias Católicas Orientales. Éstas las sintetizaron y enviaron a la Secretaría General del Sínodo en agosto de 2021. Una vez analizadas los expertos elaboraron el Documento de Trabajo para la Etapa Continental (DTC) y este documento regresó a las Iglesias locales para poder confrontarlo creando espacios de diálogo en las siete Asambleas Continentales.
La finalidad era identificar las instituciones y tensiones prioritarias de cada continente con el propósito de abordarlas en la Asamblea del Sínodo de octubre de ese año. A partir del material recogido durante la fase de escucha inicial y los documentos finales de las asambleas continentales, se redactó el instrumentum laboris que ahora se ha presentado.
Los tres temas centrales que estarán en el centro de los trabajos de la Asamblea sinodal de octubre de 2023 se relacionan con las tres palabras que constituyen el tema del Sínodo: cómo crecer en comunión , acogiendo a todos desde la fidelidad al Evangelio; la forma en que los bautizados deben ejercer la corresponsabilidad en la misión común de la Iglesia; y la articulación de dinámicas y estructuras que lleven a una mayor participación en una Iglesia sinodal y misionera.